viernes, 3 de abril de 2009

Mănăstirea Sf. Ioan Theristis








Mănăstirea Sf. Ioan Theristis se află în Calabria, pe teritoriul localităţii Bivongi, într-o vale sălbatică numită Vallata dello Stilaro, renumit loc de nevoinţă ascetică unde totul vorbeşte despre monahismul bizantin de la sfârşitul celui dintâi mileniu creştin.


Mănăstirea "Sf. Ioan Theristis", care este declarată Monument Național, cuprinde un complex monastic de origine bizantină, compus dintr-o biserică în stil bazilical din secolul al-X-lea și câteva corpuri de chilii.

Monumentul este situat în partea declarată "zona sacra" a Patrimoniului Bizantin din Valea Stilarului, fiind primul dintre edificiile restaurate dintre cele peste 40 care existau la începuturile celui de-al doilea mileniu creștin în această parte a Italiei Meridionale.
Această "perlă" a Calabriei funcționează ca mănăstire de monahi, înscriindu-se astfel în continuitatea vie cu ceea ce ea a reprezentat până în urmă cu 300 de ani.

La marea humana frente al Infinito


¿Qué es el hombre en la inmensa marea humana, que se mueve desde hace tantos siglos, y que puede continuar su movimiento durante tantos tiempo? ¿Qué es esta marea inmensa en la marea indefinida que Dios no pudo haber realizado?

¿Qué es todo eso frente a Dios infinito?

Apenas un vestigio sobre la arena, una sombra sobre el horizonte, la huella de una flecha en el aire que ha atravesado....

Dom A. Guillerand, cartujo

jueves, 2 de abril de 2009

miércoles, 1 de abril de 2009


"Pero cuando tú triunfes con la virtud, no te ensañes en tu pensamiento contra tu hermano pensando que has triunfado mientras él fue negligente; porque éste es el inicio de la soberbia. Cuida con todas tus fuerzas no hacer nada según la voluntad de agradar a los hombres."


Abate Filemón en el blog Dichosa Ventura

martes, 31 de marzo de 2009

EL MONJE Y EL LOBO



Video muy interesante de un monje que convive solo en un monasterio ortodoxo servio con varios animales, entre ellos un lobo.


lunes, 30 de marzo de 2009

ORACIÓN DADA POR DIOS



"Hay oraciones que el hombre crea por si mismo, y las hay que son dadas por Dios al que ora.¿Quién no conoció la primera? Tienen que conocer la segunda, aunque sea en la etapa inicial. Al principio cuando el hombre se presenta ante Dios, tiene que ser a través de la oración. Comienza a concurrir a la iglesia, en su hogar reza, siguiendo el libro de oraciones, o sin el. Pero los pensamientos se disipan y no puede controlarlos. Sin embargo, cuanto más se esmera en rezar, más se equilibran sus pensamientos y la oración se vuelve más limpia.
Pero la atmósfera del alma no se aclara, hasta que no aparezca una tibia luz en el alma. Esta es la luz de la Gracia Divina, no individual, sino común a todos. Ella aparece a cierto nivel de pureza en la formación moral de una persona, que la esta buscando. Cuando esta llama vislumbre, y en el corazón se establece un calor permanente, entonces, el fluir de los pensamientos se detiene. Sucede en el alma algo, que sucedió con la mujer que padecía un flujo de sangre, "al instante se detuvo el flujo de su sangre" (Luc. 8:44). En este estado la oración se vuelve incesante. Intermediario en esto le sirve la oración a Jesús. Y este es el limite hasta el cual puede llegar la oración, realizada por la propia persona.
Más adelante, en este estado, se da la oración concedida, no por obra de la persona. Desciende el espíritu de la oración y lleva adentro del corazón, lo mismo como si uno tomara a otro de la mano y lo trasladara de un cuarto a otro. El alma permanece atada con una fuerza exterior, y se mantiene voluntariamente en el interior, mientras sobre ella fluye el Espíritu que entro. Conozco dos niveles de este proceso. En el primero — el alma todo lo ve, y domina todo, incluso puede interrumpir este estado.
Los santos padres — como Isaac el Sirio, habla de otro estado, procedente de más arriba. Aquí también, entra el espíritu de oración, pero en el cual, el alma arrastrada con el, tiene una tal contemplación, que olvida su posición exterior, no razona, solo contempla, no se puede gobernar y le es imposible cambiar su estado. Este estado es descrito en el libro especial "Padres," donde se cuenta, que alguien se puso a orar antes de la cena, y se recuperó a la mañana siguiente. Pues esta es la oración de éxtasis o de contemplación. En algunos casos se acompañaba con el resplandor del rostro, resplandor en derredor, en otros — elevación sobre el suelo. El Santo Apóstol Pablo en este estado fue llevado al paraíso.

miércoles, 25 de marzo de 2009

EL LLAMADO Y LA VOCACIÓN EREMÍTICOS


“Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó” (Tito 3, 4).
El amor de Dios para con los hombres se manifestó en su aparición entre nosotros en su encarnación. Así nos salvó y dio una vida nueva, una vida divina, y una manera radicalmente nueva de vivir, rescatándonos de nuestro modo anterior y egoísta de vivir, en que vivíamos en ruido y conversaciones inútiles, buscando nuestro propio placer corporal.Ahora nos ha dado un camino radicalmente nuevo de vivir en él, en silencio profundo, pacífico, e ininterrumpido, bañados de luz, en ayuno continuo, comiendo sólo la comida más sencilla y austera —sólo una vez al día— sin carne, sin adornos y sin condimentos, excepto la sal; sin fritura, y sin delicadezas hechas de harina blanca o azúcar, y en cantidad moderada, pasando nuestro tiempo reflejando sobre las Escrituras y los escritos de los santos que vivían así, sólo para Dios, crucificando su carne. Así vivían los monjes estrictos en los tiempos de más fervor.
Esta es una vida de oración y ayuno, separada del mundo, gastada en trabajo silencioso, pacífico, callado, y recogido, ofreciéndonos continuamente a Dios en amor. Esta es la vida eremítica —ligera en el Señor—. Este es el llamado eremítico a vivir en el desierto, sólo para Dios, en silencio y soledad, bañados de luz y de paz celestial.Esta es la vida nueva de moderación y silencio profundo que Cristo nos ha dado en su encarnación, una vida sobria, justa, y piadosa en este siglo, que está perdido en hedonismo, ruido, y conversaciones inútiles. Es una vida que él nos dio al derramar su Espíritu sobre nosotros.
Regocijaos, pues, en el Señor, porque el Señor ha venido. “¡Que la tierra reciba su rey! ¡Que cada corazón le prepare un lugar! Que el cielo y la tierra canten juntos”. Él trae la alegría verdadera al mundo. “¡Regocíjese, oh mundo!, porque el Señor ha venido. Que reciba la tierra su rey”, como cantamos en el nacimiento del Salvador. Seamos hombres nuevos, silenciosos, llenos de luz, mortificados, hallando nuestro gozo sólo en Dios, viviendo sólo para él, siempre, no importa si hay oscuridad o luz, crucificando las pasiones al vivir ascéticamente, regocijándonos en el Señor siempre, porque Señor está cerca. Así es la vida de los que están llamados al desierto, para servir sólo a Dios, sólo a un Señor (Mt 6, 24), en la soledad y en el silencio.Vivid en el gozo del desierto, lejos del mundo y de sus placeres. Vivid una vida de oración y ayuno continuo. Buscad vuestra paz allí. El gozo más grande se halla en el desierto, en un silencio profundo e ininterrumpido. Trabajad en silencio, en el pleno desierto, y allí hallaréis a Dios.El vivir en el desierto nos hace anhelar el regreso de Jesucristo, porque él es nuestro único gozo, y porque vivimos sólo para él, crucificando nuestra carne a todo lo demás.
Este mundo terminará con grandes signos y prodigios. Todos su gozos falsos, engañosos, y vacíos terminarán cuando este mundo termina. Entonces veremos a Cristo, viniendo en gloria en las nubes del cielo para cumplir todos nuestros deseos y traernos su paz celestial. Vivamos, pues, en espíritu en este día ahora. Que este día informe, guíe, e inspire todas nuestras acciones, toda nuestra manera de vivir. Vivamos, pues, en el encanto de los últimos tiempos. No caigamos fuera de este encanto al hablar inútilmente. Vivamos, pues, en el encanto del silencio del Señor, en ayuno continuo, ofreciéndonos en amor únicamente al Señor. Esta es la vida eremítica.

Steven Scherrer