" De la misma manera que los peces mueren si permanecen demasiado tiempo fuera del agua, los monjes que se retrasan fuera de la celda o pasan su tiempo con gente del mundo disminuyen la intensidad de su paz interior. Debemos entonces, como el pez hacia el mar, precipitarnos hacia nuestra celda, por temor a que, retrasándonos en el exterior, olvidemos nuestra vigilancia interior".
La entrada del rey manso. San Juan Pablo II
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La entrada en Jerusalén es un testimonio de la heredad profética en el
corazón de ese pueblo que aclama a Cristo. Al mismo tiempo, es una
verificación ...
Hace 6 horas

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