sábado, 5 de junio de 2010

La única grandeza



Conformidad perfecta al plan divino, esa es la verdadera grandeza y la única hermosura.La perfección del abeto no es la de la encina, ni la hermosura de la rosa es la de la violeta. Cada ser tiene la suya propia. De la realización de cada una de estas perfecciones está hecha la bondad del universo.Y dentro de la realización de esta perfección propia encuentran su alegría los seres.

Dom A. Guillerand, cartujo.

miércoles, 2 de junio de 2010

Abba Chomai





Se dice que en el momento de morir, dijo a sus hijos: "No habitéis con los heréticos, no os juntéis con los dirigentes, que vuestras manos no estén abiertas a recoger, sino, sobre todo, a dar"

viernes, 16 de abril de 2010

PRESENCIA


"Dios está en todas partes", decimos, y nos lo imaginamos llenando todo el universo. Pero Él no es así. A Él le gusta mucho más pasearse por el corazón del hombre.

sábado, 10 de abril de 2010

Abba Antonio


" De la misma manera que los peces mueren si permanecen demasiado tiempo fuera del agua, los monjes que se retrasan fuera de la celda o pasan su tiempo con gente del mundo disminuyen la intensidad de su paz interior. Debemos entonces, como el pez hacia el mar, precipitarnos hacia nuestra celda, por temor a que, retrasándonos en el exterior, olvidemos nuestra vigilancia interior".

miércoles, 10 de marzo de 2010

SUPERIOR A MÍ MISMO Y A LAS DEMÁS COSAS




Hazte un hombre superior a ti mismo y superior a las demás cosas.
Aprende a detener el movimiento de tu pensamiento, a apartarlo de un objeto para dirigirlo a otro, a abandonar un trabajo, a decir "no" a un placer aunque legítimo.
Libérate de todo aquello que no tiene derecho a mandar en ti. No te inclines sino ante Dios, y haz de ti un lienzo sobre el cual pueda dibujarse Su imagen, que es Jesucristo.

Dom A. Guillerand

martes, 16 de febrero de 2010

Esfuerzo y dispersión


El esfuerzo consiste en el recogimiento de las facultades: en vez de dejarlas correr desparramadas a diestro y siniestro, se las concentra sobre el objeto elegido. El esfuerzo va ayudado por el despego, que es la calma del alma: es preciso sacudir toda preocupación, toda inquietud por el éxito, toda zozobra por el triunfar o llegar antes a la meta, todo miedo a ser castigado, o alegría de ser recompensado...
Meterse a fondo en lo que se hace, y hacerlo con todas las fuerzas, ese es el secreto del verdadero desarrollo y de la verdadera alegría.

Dom A. Guillerand,cartujo