El hombre razonable, al meditar sobre cómo debe actuar, evalúa lo que le conviene y lo beneficia, y ve cómo algunas cosas son buenas para su alma y la mejoran, mientras que otras le son extrañas. De este modo, él huye de lo que perjudica a su alma como realidad extraña y que es capaz de alejarlo de la inmortalidad. (San Antonio Abad, La Filocalia)
Dialogo con San Bruno 130
-
Continua dal precedente capitolo… Cosa facciamo in Cielo? SB – Adoriamo…
L’intera vita teologale del monaco, come cristiano, si conclude
nell’adorazione. È...
Hace 1 día

No hay comentarios:
Publicar un comentario